En la pequeña mesa de madera baja reposaban sus pies descalzos, agrietados y sucios junto a las migajas de un polvorón a medio comer, las gotas salpicadas de un buen trago de cava bebido a morro y las pipas vomitadas de las uvas sin llegar a sumar el total de las doce campanadas. De fondo en el televisor… Madrid, con su gente saltando y gritando, dando la bienvenida a un nuevo año con la esperanza de que se cumplan todos sus deseos. Lo que ninguno celebra es que hay deseos que consisten, simplemente, en vivir.
#CuentosDeNavidad 🎅🎄
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