"Cuantas más decisiones te obligues a tomar por los demás, menos vas a reconocerte en ellas [...]. Vas a arrepentirte de haber obedecido y haber sido tan fiel a todo el mundo, excepto a ti misma". Tesa en Prohibido creer en historias de amor (Javier Ruescas). Siempre hay algo en la vida de los demás que hace que retrases tus decisiones, tu vida. Yo me he cansado de esperar mi momento. Nadie va a decidir por mí. Me gusta la idea de crear una canción exclusivamente para un libro. Tengo la letra, espero que alguien me pueda fabricar la melodía. ...Por tenerte en mi tempestad, me he perdido y me siento a salvo...
"Tal vez puedo hacer algo con todos los sentimientos dentro de mí, incluso los que son tristes, asustados y furiosos. Tal vez cuando podemos contar historias, aunque sean malas, ya no pertenecemos a ellas. Se vuelven nuestras. Y tal vez lo que crece en realidad es saber que no tienes que ser solo un personaje, yendo en cualquier camino de la historia. Es saber, en cambio, que puedes ser el autor". Laurel en Cartas de amor a los muertos (Ava Dellaira).
No quiero seguir dando tumbos. Estoy intentando ser el autor.
De este libro me quedo, además de con la reflexión anterior, con la música de Nirvana. Como dice Laurel, Kurt no quería ser un héroe ni un ídolo, supongo que solo quería ser él mismo a través de su música. Querido Kurt...
1.Estoy en esa magnífica sensación cuando acabas
algo que has hecho con mucha ilusión y esperas que tenga el resultado que se
merece.Expectante. Realizada. Ahora a
buscar nuevas historias, nuevas ideas, nuevos retos que vuelvan a ocupar mi
mente porque el vacío que produce poner el punto y final es muy grande. Hay una necesidad constante de
arriesgarse, de volver a sentir esos nervios y de la expectación que provoca si
tiene los mismos efectos en los demás que en ti. Deseando estoy de ponerle voz a más vidas porque siempre quedan cosas por contar, por decir, por enseñar. No me quiero quedar nada dentro, lo quiero compartir.
Llego
a casa de trabajar y mi mujer me recibe con un beso. La comida está ya puesta en la mesa.
Ella limpia la cocina mientras yo duermo la siesta. Ella recoge a los niños del
colegio, los da de merendar y los lleva a clases de inglés, mientras yo voy a
echar la partida con los amigos. Ella les ayuda con los deberes. Ella les ducha. Ella prepara la cena. Y cuando
llego yo a mesa puesta de nuevo, ellos me reciben como si fuera un héroe. Y con
ella se enfadan porque no quieren verdura para cenar. Y con ella se enfadan
porque les acuesta pronto. Y están deseando que yo vaya a jugar con ellos en
lugar de descansar. Y con ella se enfadan porque les despierta para ir al cole.
A mí me echan de menos y a ella de más. Pero cuando se caen, dicen “mamá”.
Cuando están enfermos llaman a “mamá”. Para manualidades del cole necesitan a
“mamá”. “Mamá” es una pesada que regaña y “papá” viene a poner paz. No quiero que
crezcan porque descubrirán la verdad, que ella lleva la capa en el lugar
equivocado.
Podrían formar parte de mi lista de mandamientos estos objetivos de Imogen en Saltaré las olas de Elena Castillo Castro. Me apunto eso de que en Irlanda no se llora, tengo pensado ir en breve. Lo comprobaré :)
Y en el día de la mujer, Brave también será mi canción.
...I just want to see you, I want to see you brave!